El domingo me cayó un pequeño diluvio en mitad del campo, pero se podía correr. Y de nuevo por los páramos proximos a El Pardo, pasando por nuevos caminos y nuevas fincas, y ya sabéis que no me gusta nada.
Fueron 13,72 km por mi SunntoT3, y por el tiempo (1H 20´) no me cuadra mucho que digamos, es lo que tiene el podómetro, que de vez en cuando te da datos poco fiables. Yo le echaba un kilómetro o dos más, pero puede ser que esté bien y que esté equivocado, y que la lluvia y el viento me haya parado más de lo que pensaba. En fin, dos arriba o abajo no tienen importancia.
Lo bueno es que tengo las piernas en perfectas condiciones para correr esta semana. Hoy lunes, habitual día de descanso lo voy a dedicar a hacerme 10k por el Juan Carlos I, como premio de satisfacción por los 20k no hechos.
En este deporte, en contra de la máxima sobre la rentabilidad de los productos de inversión, los kilómetros pasados aseguran kilómetros futuros, y tras incluir en mi vida deportiva los 5 días de entrenamiento me siento en forma, y que mi cuerpo a medida que le estoy sometiendo a nuevos esfuerzos me responde positivamente y me pide más. De hecho, físcamente mis piernas han cambiado en poco más de un mes.
Ahora, poniéndole un poco de cabeza me pregunto si merece la pena este pico de forma cuando el Maratón será en Abril. Realmente no hay series ni pesas, tan solo carrera contínua más o menos intensa, pero sin hacer nada en especial. Bueno, ya queda poco para Enero.
El viernes pasé por El Corte Inglés a hacerme la prueba de pisada de Clinica Cebollada Podología a la que tenía derecho por ser socio de Nike Running Club.
En resúmen, que soy neutro por los cuatro costados, y hago perfectamente las tres fases de la pisada, tanto en ataque de talón, como el medio apoyo y la propulsión.
Las cuelgo por si interesa a alguien cómo son estas cosas. Al final te recomendaban las zapatillas más adecuadas a tu pisada y me dijeron que iba muy pasado de amortiguación con las Vomero y que me irían mejor las Pegasus.

