jueves, 25 de abril de 2013

ASEDIO AL CONGRESO Y ORGANIZACIÓN DE CARRERAS EN MADRID

No hay carreras en Madrid porque cuesta dinero el uso de la Policía en fines de semana.

Hoy veo en la televisión a muchos Policías destinados a la protección del Congreso.

Mejor que estuvieran en una carrerita.

martes, 23 de abril de 2013

Halux limitus y Haglund. Así como Aquiles, por su talón, es Aquiles.



Jorge Dexler le canta a su aquiles, bueno no, le canta aotra cosa pero en medio de la canción dice eso de que uno no elige las cosas que le hieren y que se trae el corazón que uno trae por defecto. Son palabras que juntas hacen que una canción tenga más de letra que de palabras.

Es cierto, yo no elegí que me hiriese el aquiles ni nunca se me hubiese ocurrido dedicarle una canción, dicho sea de paso, más complicado sería dedicarle una canción al Halux Limitus, a la condromalacia o a Haglund, aunque por poderse se puede.

Me he hecho unas radiografías y el espolón asoma, es lo malo de ser gallo, que se muere por el espolón.

También me recomienda que me preparen unas plantillas. El Halux Limitus no me deja doblar el dedo gordo y el pie busca salida a través de una supinación, mierda, eso lo venía haciendo miles de veces al año y tras contárselo a dos fisios, un médico deportivo y dos traumatólogos finalmente se demuestra que la supinación que tenía no era natural.

¡Si ya lo decía yo¡, joé.

Además me da la impresión que esa supinación hace que pise mal y se fuerce la rodilla, la desalineación probablemente afectara a la hernia inguinal y todo ello deriva en la tendinitis.

Por la tontería vaya historia.

Bueno, esto es todo presunción de un corredor.

Y ahora lo dejo, por el momento dando luz al tema y hasta la siguiente parada: consulta del ortopeda para las plantillas.

A la vuelta he pasado (en coche) por el km30, a la salida de la casa de campo, la primavera es magnífica en Madrid pero el 30 es el 30. Desde luego Mapoma es un buen maratón.


miércoles, 17 de abril de 2013

Me opero.

Esta mañana tenía cita para revisar la condromalacia pero ¡oh sorpresa¡, el especialista está de guardia y me recibe el que me lleva el aquiles.

Para la condromalacia me pincha ácido hialurónico. Cuando dice que me va a pinchar ni me mira, qué cabrón, es frio como el acero. La enfermera le pregunta ¿con anestesia? y le contesta que no. Tranquis que sigo contando.

Evidentemente dejo mi silencio para otro momento y le digo: señora, esas cuestiones las trata conmigo directamente.

El tipo me mira como diciendo: vaya, otro maratoniano "acojonao".

El médico accede a la anestesia y me dice que me relaje y me ponga cómodo, claro, cómodo e inyección en la rodilla es como sexo y matrimonio, es decir, lo puedes intentar pero tardas mucho hasta que lo consigues.

Ya tumbado me señala la zona donde pinchar, parte superior de la rodilla. 

Nada más notar la inyección grito. (creo que empiezo a gritar cuando la vi acercarse, pero eso no puedo asegurarlo así que dejémoslo ahí).

En una escala de bravura y coraje debemos poner a Conan a un extremo y a mí en el otro; el resto de la humanidad en el medio, claro. Pocoyó también está por delante, si digo lo contrario mentiría, tanto como si dijera que estoy a régimen.

Sigo. Me mira de nuevo con cara de "joé con el maratoniano blandurrio" y me suelta con sorna: "mucho maratón y aquí gritas con una aguja que no se ve". Y añade, "es una aguja de insulina, es con la que los niños se pinchan ellos solos".

Vale, me callo y me averguenzo de mi falta de valor, aún así, tan solo pensar en la mera perspectiva de un nuevo pinchazo me dan ganas de volver a gritar, cual actriz en peli de miedo.

Vamos a por el hialurónico. De nuevo ofrezco gratuitamente un nuevo espectáculo de valor y arrojo pero ni lloré ni me fui corriendo, lo aguanté como se aguantan estas cosas, esto es, dejando la hombría en la silla de la sala de espera.

Ya superado este trance viene lo chungo. Me pasa revista a lo suyo, el aquiles.

Para empezar os tengo que decir que si un especialista de un hospital que no tiene delante tu historia y habla de memoria te dice eso de "a tí te he pinchado un par de veces" es que estás chungo. Pues eso es lo que me dijo.

Me mira el aquiles y me dice que el engrosamiento tiene poca solución. ¿Quieres operarte?.

Ante esa pregunta lo primero que pasa por a cabeza de una persona normal es .... no se, se me ha olvidado cómo piensan las personas normales, yo solo pensaba en sumar meses, para que me diesen cita para la intervención, más los meses de recuperación, más los meses de coger la forma, más los meses de correr rápido, eso computaba mínimo hasta Mapoma 2014.

Le pregunto si eso se recupera solo y me dice que si no me opero eso se queda como está, que no me va a doler pero que nada de vida deportiva, no solo correr, sino deporte en general, lo que se dice una condena sedentaria en toda regla.

Antes de pensar mi "vis maratoniana" ya había decidido por mí: no puedo hacer otra cosa que intentar correr, aunque me de pánico una aguja de insulina me lanzo como un bizarro  a un incierto intento quirúrgico de solución (bizarro según la RAE).

Me manda pruebas para valorar cómo está el calcáneo y con eso decidirá si la cosa pasa por raspar el engrosamiento del aquiles o le da un toque al calcáneo. De la operación a empezar a correr mediarán un mínimo de cuatro meses, veremos en cuanto se queda todo en total..

Me siento delante del ordenador y escribo esto. Respiro hondo y nada, no me vale nada y no me tranquiliza nada, la respiración se agita y el anhelo de correr por largos caminos aprieta el alma.

No me vale otra cosa que no sea volver a correr, no soy un hombre paciente pero si tengo una voluntad inquebrantable a la que poner a prueba. Soy corredor de maratones, ya sabéis de lo que hablo.

martes, 16 de abril de 2013

Boston, en su memoria

Madrid y Londres son los maratones más próximos, si los corres no te olvides de hacer un gesto en su memoria al llegar a meta.

Sus familias son las nuestras.