sábado, 22 de abril de 2023

Maratón de Madrid 2023. Maratón es el deporte de la Victoria, y aquí acaba mi historia.

El día de mi cumpleaños me vine arriba y me apunté a la media de Getafe y al Maratón de Madrid. En la Media descubrí que ya no puedo acabar un medio maratón aunque el estado de forma fuera miserable.

Los 21k siempre me han resultado asequibles incluso fuera de forma, podía arrastrarme y terminar pero esta vez acabé con dolor en las rodillas y completamente agotado. 

Este domingo está la maratón de Madrid y regalé mi dorsal a una compañera del club. No podría llegar ni al kilómetro 15.

Nunca se puede decir que es el final pero sinceramente esto está acabado para mí. Me cuesta despedirme porque por mucho tiempo correr maratones ha sido una forma de vivir, pero mi cuerpo y mi mente ahora no llegan a eso.

Ya me gustaría a mí levantarme cada mañana pensando en correr hasta la linea del infinito y volver.

En mi cabeza seguiré disputando maratones, reviviendo las sensaciones del k37, y todas esas cosas que encienden el espíritu del maratoniano.

03:21:23, Maratón es el deporte de la Victoria.


martes, 20 de diciembre de 2022

Maratón de Madrid 2023. Cuando Filípides va, yo vuelvo. Maratón es el deporte de la victoria y cuanto más fracaso más victoria encuentro porque aún puedo afrontar salir para perder.

Acababa el maratón del año pasado pensando si quizá sería la última vez.

Sentirse maratoniano una vez más cuesta 60€ y un trozo de vida. También me apunté a la media de Getafe, pero eso no cuenta.

Tengo la cabeza infectada de maratón, el cuerpo viejo y gastado, el sentido común aparcado, el alma en disputa con mi vida pasada, presente y futura, no me importa ser insensato, no merecerlo, no entrenarlo, no ser nada, llega la fecha y vuelvo a apuntarme.

Irremediablemente los 42k me superan, sin épica, sin deporte, sin alegría, sin nada de lo que había vivido antes. 

Tengo 51 años y me resulta más fácil hacer 20 kilómetros cruzando Madrid que correr 3 kilómetros seguidos dentro del recorrido habitual.

Me hunde lo cotidiano, lo fácil, la vida acaba cuando ya no tienes valor de enfrentarte a una derrota segura. Creo que es lo único que me queda, ya no estoy preparado para afrontar nada que no sea una victoria segura. Los viejos somos así, solo salimos si sabemos que vamos a ganar. 

Salir para perder es de jóvenes. 

Para correr ligero hay que dejar los problemas en casa, y yo me los llevo conmigo a todos lados, a veces me vienen a la cabeza de repente y mis piernas se paran de golpe. Tengo que buscar un nuevo pensamiento feliz para continuar. A veces no lo encuentro y regreso andando, contemplando el cielo, los cristales de los escaparates, o lo que caiga delante de mis ojos. 

Saldré a perder, probablemente desde el k10, miraré el globo de las cinco horas y me reiré de aquel día en 2012 que me encontré de cara con el de las 3:00h. Sufro cuando corro, cuando pienso que corría rápido y ligero, puedo mirar pocas cosas frente a frente, pero esto es aún a lo poco que llego. 

Salir, sufrir, llegar. No hay nada más, ya no veo nada más que eso. ¿Cuando se jodió el Maratón?, creo que  el año pasado cuando pensaba que podía ser la última vez. Ese pensamiento es malo y creo que ya ha venido para quedarse. Cada maratón podrá ser la última. Cada día podrá ser mi última vez. 

Correr para ser, en eso nos hemos quedado, y Abril es mes de maratón, cuando Filípides va, yo vuelvo.

Maratón es el deporte de la victoria y cuanto más fracaso más victoria encuentro porque aún puedo afrontar salir para perder.

jueves, 26 de mayo de 2022

Maratón de Madrid 2022. El maratón es un deporte para los que no se sienten viejos. Y yo soy maratoniano.

 En cinco horas y media de carrera pasan muchas cosas. 

Veo a los amigos del club como cada año. Me despido de mi compañero de maratones que sigue en su cajón de los pro.

En mi mente solo tenía una pregunta ¿qué coño hago aquí?

El maratón es una historia de memoria y aprendizaje. Tu te puedes preparar para correr, pero hay una parte que está instalada en tu cabeza que es lo que te hace no volverte a casa y mandar todo a paseo. Si llego al 10, sigo hasta el 20, y si llego al 20 sigo al 30, y si llego al 30 ya lo termino. Todo eso independientemente de lo que hayas entrenado. 

Y yo no lo había entrenado. Llevo un año terrible en todo, no lograba hacer 4 kilómetros seguidos. Estoy muy pasado de peso. Mi mejor marca la logré pesando 75 Kg y ahora estoy en 89kg.

Curiosamente en las dos veces que hice tirada larga antes del maratón mi cabeza me permitía hacer distancias de 15 y 17 k sin parar y acabando más o menos bien.

Comienzo la carrera con trote cochinero con la idea de llegar así hasta donde se pueda. Así aguante hasta la Casa de Campo. A partir de ahí todo fue caminar correr hasta la meta.



Correr un maratón en 3:21 es fácil, lo difícil es entrenarlo durante el año previo para correr así. Correr en 5:30 es fácil si tu cabeza no te permite dejarlo, pero la lectura que me hago es si estoy en mi sitio o ya es momento de decir adiós. 

Me mantengo porque mi amigo sigue yendo a esto, le sigue importando que yo esté también. Hemos visto a muchos amigos que ya no están aquí.

Para correr se necesita poner en la balanza muchas cosas y tener fuerza para elegir cosas y desechar otras. Se necesita correr con algo de alegría y algo de ilusión, de otra manera se convierte en un sufrimiento estéril.

En mi cabeza no pasaban estos pensamientos cuando tenía 30 ó 40. Este no es un deporte para viejos que se sienten viejos. Quizá el punto de partida sea ese. 

Siempre he pensado que mantendría esa alegría e ilusión para siempre pero no es así, a veces se va y desaparece y solo corres con tu propia vejez, con un cuerpo gordo y débil de 50 años.


Te dices muchas cosas, visualizas tu vida y recuerdas cuando rodabas fácil a 4:17. No hace tanto de eso pero está a millones de años luz.

Al final, esto es dar un paso detrás de otro y no dejarlo hasta llegar. La misma historia de maratón de siempre, vivida de forma más pobre y menos ilusionante, pero al final te cuelgas la medalla, recoges la  bolsa con tus cosas y vuelves a casa.

Me descalcé y caminé por la Castellana que estaba ya vacía sin gente ni corredores. Otro año más, quizá el último. 

No se es más maratoniano por correr más rápido, o entrenar mejor. Se es maratoniano
o no se es, y punto. Y yo lo soy. 

viernes, 31 de diciembre de 2021

Maratón Madrid 2022. Huele a mar.

 










Me apunté a esto sin poder completar ni tres kilómetros seguidos. Soy incapaz de dejar de hacer estas cosas.

Tengo que hacer tanto aún para poder estar mínimamente bien, que no creo ser capaz de ello, pero ahí estoy, con el dorsal puesto.

La verdad es que no hay nada que me haga sentir mejor, como cuando te acercas al mar y puedes olerlo y oirlo. No es lo que haces, es como te hace sentir.

viernes, 20 de noviembre de 2020

Un Maratón privado para 2020 y la historia del experto novato (09.09.2009-20.11.2020)




Comencé a escribir en este blog a principios de 2009 y mi primera entrada se titulaba Experto Novato y en ella trataba de recapitular todos los errores que había estado cometiendo desde que retomé esto del correr, quizá porque ya desde el principio de los principios había algo dentro de mí que me hacía ver que sería un experto en cometer equivocaciones en esto de correr maratones.

Ciertamente es premonitoria del cúmulo de errores que he ido disfrutando a lo largo de estos años, culminándolo con la operación de Aquiles y, más tarde, encumbrándome a los cielos de la equivocación con la vuelta a los entrenamientos y a corer maratones.

Releyendo esa primera entrada extraigo algunas frases y conceptos interesantes:

1. Soy novato en esto del running, y he caido en casi todos los errores típicos de novatos, desde empezar a hacer kilómetros con unas zapatillas inadecuadas, los dolores de gemelos, tendones, rodillas, usar camisetas de algodón, salir sin estirar y terminar sin estirar, vamos, que como novato en esto se puede decir que ya soy un experto.
2. ... me dí cuenta de que mis movimientos ya no eran lentos, sino torpes, joder, era yo torpe. Claro, con esas piernas jamoneras, tripa de tripitir paella y de amigo de la cerveza, del pan, de los aperitivos, de los dulces, las pipas y mil cosas más, me estaba convirtiendo en un tío mayor, desproporcionado, jocómoseestropeanloscuerpos, vamos, en ese tipo de personas que cuan uno era joven pensaba que nunca le pasaría, ejemplificaba mis peores augurios.
3. ¿Cuando se ha visto un náufrago que abandone el barco que le recogió de la isla?.
4. Llegó la Navidad y con ellas las rebajas, y me hice con unas Nike Vomero3. 
5. Mensaje al móvil de Julio: ¿nos apuntamos a la Maratón de Madrid?. En Montecarlo hay un día que abren el circuito para que los milloneti puedan correr con sus Ferrari y nosotros igual, ese día cierran las calles de Madrid para nosotros y por 50€ puedes correr a gusto aunque no seamos unos Ferarri.
6. En mi opinión, si cada uno ha de encontrar su propio plan, el mío se basa en recorridos por Madrid, buscando tramos combinados de largas cuestas y con pocos giros y con partes llanas para recuperar e ir algo más rápido; salgo cuatro días, con dos de diez con cuesta, una de cinco rápida y una salida larga a la semana (ahora la tengo en 21 kilómetros y en 1.45´).
7. El peso: ahora estoy en 79, pero me sigo sin notar ligero. Si entrenara para jugar al fúltbol central podría decir que estoy perfecto (mido 1.78), pero para hacer kilómetros me gustaría algo menos. Por otro lado este tipo de pensamiento también lo quiero "entrenar", y trato de disfrutar de correr tal cual estoy y no dar importancia a esas cosas. 
8. Realmente quiero superar los 30 kilómetros en el Maratón, y a veces fantaseo con hacer 35. Yo qué sé.


En la esencia soy idéntico a ese joven, y en cuerpo estoy cercano a las peores presagios que hice de mi mismo pero gracias al Covid este año no ha habido maratón en el que descarrilar, pese a ello, mi cerebro enfermo busca organizar un Maratón privado con algunos amigos y gente de club para un día de estos antes de que acabe el año.

Saliendo bien temprano, desde la casa de campo, subiendo por Gran Vía, un poco de Castellana para que se nos vea, saludamos al busto de Machado con su lema de caminante no hay camino que está en la Biblioteca nacional y damos la vuelta para entrar por Fuencarral hasta Callao, Sol, Plaza Mayor, Cuesta san Vicente y ya brujulear hasta la casa de campo para completar esos 42k. Podríamos salir en tres grupos, nivel tope de menos de 3.30, los del medio y los de 4 en adelante.

El Maratón, al menos en mi caso, no lo llevo en las piernas, sino que forma parte de mi espíritu, y lo busco permanentemente, aun cuando toda lógica me lleve a evitarlo.

Maratón es el deporte de la Victoria. Si sales a correr, si vives el maratón,  siempre ganas.



 

lunes, 23 de marzo de 2020

Coronavirus y maratón. Nos han quitado la línea del horizonte y la han puesto en el portal de casa.





Llevo años intentando llegar corriendo a la linea del horizonte, que es el sueño de todo maratoniano.

Tras el decreto del estado de alarma parece que esa línea la han colocado en el portal de nuestras casas.

Ser maratoniano es una mezcla de edad y juventud, experiencia e inexperiencia, salud y limitaciones, capacidad e incapacidad, valor y temor, fuerza y debilidad, alegría y tristeza, esperanza y frustración. 

Cada vez que el dios del maratón agita la mezcla nos sale un maratoniano único.

Todos somos diferentes, y lo único que nos iguala es la distancia, y nos la han quitado en estos días.

Mi compañero de correr se ha comprado una máquina de correr para aguantar estos días.

Yo no hago nada porque si la linea del horizonte no está al lado del infinito no me vale nada.


jueves, 27 de febrero de 2020

Maratón y el bucle infinito de intentar - sufrir - maratón - seguir- correr – intentar. Y me gusta.


Se acerca el maratón y es momento de ir pensando en la tirada larga. La tirada larga se dice que sirve para adaptar al corredor de maratón a la larga distancia, por encima de 20 y hasta unos 30, (eso si no hay nadie que diga eso de venga va, 2k más).

No tengo ni idea de la repercusión física que estas tiradas pueden ocasionar, si mejoran mucho o poco, o si son buenas muchas o pocas, y lo único que yo se es que:

  1. Disfruto correr sin sentido, solo por el hecho de correr largo.
  2. Cambias la percepción de los conceptos cerca y lejos. Lo que antes era lejos ahora es cerca, y sobre todo, que ya me da igual lo lejos o cerca que esté una cosa de otra.
  3. Me doy cuenta de qué va este rollo, de dolor en las piernas y de llegar a casa, de que en breve llega el maratón, de que esto es lo que llevo esperando cada día del año, para lo cual salgo por la mañana a correr.
  4. Siempre hay unos kilómetros en los que pierdo la consciencia de donde estoy y de lo que hago, y de repente es como si despertara de una hipnosis, me veo y siento que de nuevo estoy corriendo.
  5. Si arrastro alguna lesión me termino de lesionar y salgo de dudas, o si no me lesiono pienso que puede que en carrera no me lesiono, elimino incertidumbres en cualquier cas

Todo esto extrapolado a mi nueva situación:
  • Me quedan 8 fines de semana y no soy capaz de hacer mas que 10k seguidos. 
  • Tengo que hacer 15k los siguientes 3. Luego pasar a 18k por otros 3 y terminan con dos de 20.
  • Todo eso si es que aguanta el aquiles, porque la otra opción es llegar con esos 10k de mierda y afrontar el maratón de forma más chunga, si cabe. 
  • Bajar de peso, por aligerar el aquiles, y carga en rodillas, etc 
  • Dar gracias a Dios por darme tantas fuerzas para seguir adelante como incapacidad para rendirme. 

Ya no pienso ni tomo decisiones, ni siquiera puedo programar mis entrenamientos, y mi voluntad tan solo alcanza a apuntarme a maratones, estoy atrapado en un bucle infinito de intentar - sufrir - maratón - seguir- correr – intentar.

Y me gusta.

jueves, 30 de enero de 2020

Entrenar un maratón con el sistema 1,2,3, escondite inglés

Si estoy pasado de peso, me resiento de rodillas y aquiles.
Si estoy pasado no puedo hacer tirada ni series.
Si estoy pasado tengo que meter día o días de descanso entre salidas.
Si, estoy pasado.
Pero viene el Maratón.

Correr cuando se puede no tiene mérito o lo tiene relativo. Lo de poder marca la diferencia. Mi foto de ahora no la pongo pues porque no.

Ahora corro sobre una interminable linea que a veces es blanca y bien dibujada, otras es intermitente, otras continua pero gris y se confunde con la carretera. Esquivo las dificultades.

Cuando algo malo aparece paro, me detengo, inmóvil, como si no fuera conmigo la cosa. Cuando la molestia desaparece sigo, desde el mismo punto.

Y vuelvo a repetir eso de 1,2.3 escondite inglés.

Bajo de peso y hago algún kilómetro más vivo, pero sin fondo aeróbico no sirve de nada y paro como si la cosa no fuera conmigo y pongo cara de estatua de cera. Y repito en voz alta y clara: 1,2,3, escondite ingles.







martes, 17 de septiembre de 2019

El fondo mas oscuro y lejano de la forma física no es un mal sitio.


El fondo mas oscuro y lejano de la forma física siempre lo asimilamos a un lugar triste pero contrariamente a lo que se oye decir a muchos maratonianos, tengo que afirmar que no es un mal sitio. De hecho, es de los mejores sitios. Tiene vino blanco fresco, pan con ali oli, helados, paellas y calderetas, desayunos interminables y tablas de quesos tan excesivas como un vagón del metro de Tokyo.

He estado ahí durante varios meses y estoy empezando a salir. Es duro dejar el Verdejo cuando casi acabas de descubrirlo, y no se qué podría decir del queso ahumado, mi nueva debilidad. Pero ciertamente estoy haciendo avances.

Salgo a correr con dificultad, poniendo cuidado en evitar la sobrecarga de rodillas, que es el mal que nos castiga a los gordos.

Tengo maratones en mente, uno de hecho está tan cercano en fechas que me entra la risa solo de pensarlo, menos mal que los cientos de kilómetros que llevo en el cuerpo han desecho mi cerebro.

Ya no pienso, tan solo me apunto a maratones.


lunes, 13 de mayo de 2019

Maratón Madrid 2019, menos por menos es más.

El paso por el kilómetro 10 lo hice en 50', el medio maratón en 1:51 y lo completé en 4:33:21.
Son los números.

Estaba bien de peso, pero en seguida note que me iba deshidratando, se me cargaron los gemelos desde el k17 porque elegí mal las zapatillas, y eso unido al escaso fondo que traía hicieron una terrible mezcla.

Creo que ha sido el peor maratón de mi vida, el peor preparado y el peor corrido.

Pero lo acabé, y esto tratándose de maratón cumplo con eso de que menos por menos es más.

Maratón es el deporte de la victoria, esta vez en su cara más compleja.

martes, 26 de marzo de 2019

El maratón, ¿es cosa de gente feliz o de gente triste?

Siempre pensé que esto era más de gente que convive con el sufrimiento con facilidad, pero creo que estoy equivocado.

Si estás o eres feliz hay una pizca de alegría que te lleva subido, todos lo sabemos, pero si la tristeza te encuentra en algún punto del recorrido se agarra a tus pies y los hace de plomo.

No se si el infeliz corre para dejar atrás la realidad de su vida o para tratar de tener una experiencia cercana a "alcanzar aquello que desea", pero corriendo no se cambia nada ni se alcanza nada.

Corriendo se es todo lo triste que se es, no hay caretas ni disimulos. Si la pena estaba oculta se te planta en medio de una recta o al final de una cuesta, en cualquier lugar. Pero termina apareciendo.

Quizá los maratonianos no estemos mas capacitados que los demás para asumir el dolor, la pena o la tristeza, pero sí para mirarla de cerca sin asustarse. Y seguir corriendo.

lunes, 16 de julio de 2018

En algún lugar a medio camino entre la velocidad y el maratón.

Bajo los primeros 7k reservando porque de lo contrario no me alcanzarían las fuerzas para subir.

Cuando los subo ya estoy muy jodido, sin fuerza, y no me paro mas que nada porque la otra opción sería pedirme un taxi para volver a casa.

Ahora es impensable eso de pedir un taxi para volver, si acaso, lo reservaré para un gran momento.

Para todo hay que saber hacer las cosas con clase, en particular y de forma especial cuando se trata de tocar fondo.

Mi colega me hablaba de su coche. Me dice que ya lo tiene con 500.000 k. Le contesto que el mío va por los 350.000k.

Joder, vamos cargados de kilómetros hasta en los coches. Esto es para mirárselo.

Llego a casa. Los 15 de hoy más los 20 de ayer, lo doy por cumplido.

En la puerta de casa hago el ademán de girar el reloj para mirar el promedio de velocidad. Es la costumbre, pero no llego ni a mirarlo, para qué. Mal bajando y peor subiendo, de promedio, regular tirando a mal. Corro como un bloque de plomo, pero con ilusión.

En otro orden de cosas:

Mi hijo hace una semana bajó de los 11 segundos en el 100 del campeonato de España sub 18. Le quise regalar como recuerdo una camiseta serigrafiada con su marca, pero me dijo que mejor que no, que con el viento a favor que tuvieron no era marca oficial y prefiere esperar a hacerlo como es debido.

Desde ese momento como padre vuelo, dejo de tocar el suelo, y quedo suspendido en el aire hasta el final de los tiempos.

Nada regalado, solo la dignidad de la recompensa del mérito y del esfuerzo. Él representa aquello por lo que cada día por la mañana salgo a correr, aquello que me lleva a buscar en la distancia, el respeto por el darlo todo sin esperar nada a cambio más que el premio de llegar.

Él no lo sabe aún, pero creo que mi hijo es maratoniano.

jueves, 1 de marzo de 2018

MAPOMA 2018: si pudiera, haría el maratón en sentido contrario.

Me encuentro de nuevo apuntado al maratón de Madrid de 2018. 

¿Qué he mejorado desde el año pasado?: que sigo siendo yo mismo.
¿Qué he empeorado desde el año pasado?: que sigo siendo el mismo.

Tal cual lo siento lo digo.

Pasado de quilos, contento por no haber tenido lesiones en este último año, hasta el punto que he dejado de usar las plantillas, rodando regularmente cuatro días semanales y haciendo alguna tirada larga de vez en cuando. Nada de entrenamiento específico.

Ya no miro hacia atrás, he comprendido que hay en el fondo eso de echar la mirada atrás entraña un poco de cobardía, en eso de compararse con uno mismo más joven o más sano, se tiene la excusa de la juventud o de la lesión. Ahora me comparo con el futuro, con el qué quiero hacer, qué puedo lograr, y qué tengo que hacer para conseguirlo. Así se está uno mismo frente a uno mismo, con plena capacidad de decisión. 

Lo que siembro será lo que recoja, la primera lección maratoniana.

El reto está ahora en ser un corredor más auténtico, más sencillo, más humilde, más maratoniano; ahora que está plagado de go-proes, de palitos selfis y mil tecnologías, es difícil que nunca ponerse tras la línea de salida con tanto lastre del siglo veintiuno. Me siento demasiado lejos de todo y de todos.

Si pudiera, haría el maratón en sentido contrario. Así de distinto me veo.

lunes, 10 de abril de 2017

OBJETIVO MARATÓN DE MADRID 2017: ser y estar.

Salgo de casa y al kilómetro me tomo un leve descanso tras la fuerte pendiente. Llego al carril bici ligero tras 500 metros rápidos y tomo el camino que lleva a la ermita, esperando encontrar al compañero en algún punto, si puedo parar a tomar aire lo hago. Le veo y trato de ponerme a su ritmo, me cuesta pero lo consigo, aunque él tiene que bajar también algo. Seguimos un rato juntos, charlamos, ¿que tal estas? y le respondo que gordo y con las rodillas cascadas. Continuamos, un par de kilómetros más cerca del cinco y a casa. 

Esta suele ser mi rutina. Cerca de 8 ó 9 kilómetros y poco más, todo a casi seis el kilómetro. Y desde hace un par de semanas también hacemos tirada larga, en mi caso plagadas de múltiple paradas.

Las rodillas me limitan, los aquiles me limitan, el peso me limita. Todo me limita.

Y de repente, me apunto al maratón de Madrid.

Allá por 2009 anhelaba pasar de 25k y llegar al 30, y ahora me veo más cerca de dejarlo en el 20 que de finalizar. 

No se donde me llevará la carrera este año pero tenía ganas de estar de nuevo en linea de salida, jugando a lo incierto de la distancia.

En el plano anímico me veo ajeno a todo y a todos. Estoy en otro mundo que no es el de correr ni el de maratón. Lo que yo conocía ya no está, esto ha cambiado mucho y no me gusta lo que veo.

Para este maratón no me fijo en marcas ni en ritmos, no me preocupa más llegar que no llegar, no pienso en sufrir o en no sufrir, en pararme o no pararme, tan solo en ser y en estar.

Soy maratoniano y estaré en el maratón de este año.

Maratón es el deporte de la victoria. Y esta vez me viene sin necesidad de nada más.

martes, 12 de abril de 2016

Cierre de blog por causas maratonianas

Abrí el blog siendo maratoniano, y mientras lo fui, disfruté contándolo, pero tuve que dejarlo por culpa de un aquiles cansado de soportar tantas ilusiones de corredor de maratón.

Tuve la inmensa fortuna de tocar fondo de verdad, cuando llegué a pensar que ya no volvía, que todo acababa. Tuve también la inmensa fortuna de negarme tres veces. a mi mismo, como corredor y como deportista.

Gracias a todo eso puedo mirar hacia arriba permanentemente hasta el objetivo fijado de volver a correr un maratón.

Sí, se lo que quiero, correr un maratón.

Cómo lo quiero, pues gobernando la carrera de principio a fin, con suficiencia. El logro no es terminar, eso cualquier bruto lo puede hacer, correr de verdad un maratón es otra cosa.

Quien lo ha hecho así, sabe de lo que hablo.

Cierro este blog hasta el día en que pueda correr un maratón al modo en el que los maratonianos corren los maratones. Un paso delante de otro, todos ellos medidos, calculados, pensados, economizados, trabajados, entrenados, soñados, generosos, humildes, esforzados y silenciosos. Siendo dueño de mis propios pasos. Todos ellos.

Algo de camino ya lo tengo hecho y seguiré corriendo hasta terminar el trabajo. Y un día, volveré para contarlo, y diré "sí, lo hice de nuevo".

RA

lunes, 4 de abril de 2016

Carreras Populares Vs Decidir el camino según se va encontrando

El sábado me llama el colega a eso de las 11 que ha conseguido un dorsal para la Media gracias a otro amigo y que como es domingo y toca tirada larga pues que si nos unimos a la tropa.

Iba a decir que no, pero nunca digo no a nada cuando se trata de correr, no es porque no pueda o quiera, es que no se hacerlo.

El sábado hay que decirlo estuve en casa de mi padre y le dio por preparar chorizo de varias maneras que le había contado un amigo de golf, en fin, pase la tarde como conejillo de indias catando chorizos.

Esa fue la preparación. Toda la preparación.

La carrera es una mierda. No puedes correr al principio, no puedes correr durante y no puedes correr al final, y lo digo con mi 1.54 y lo dice mi colega que lo hizo en 1:36.

Mucha gente no es una "fiesta del corredor popular", es una mierda pinchada en un palo. Si no se puede correr bien durante todo el recorrido NO VALE.

A mi me da igual porque iba a lo mío pero esta carrera ya se ha ido de las manos.

Qué sentido tiene cronometrarte cuando no puedes desarrollar todo tu potencial? A ver, no es que hubiera una o dos retenciones, es que todo era una retención constante.

Entre eso y la cantidad exagerada de gente corriendo me he sentido fuera de lugar. Cada vez me siento más lejos de estas cosas, tan excesivamente públicas, tan runner mega guay, tan popular. Me estaré haciendo viejuno pero me tira más el salir a rodar a tope sin dirección (entre comillas lo de a tope), decidiendo el camino según se va encontrando.Y que el crono sirva como testigo de lo que pasó, sin ser el protagonista porque lo que importa no es lo que he corrido ni a cuanto sino lo que me ha pasado mientras corría.

Y ayer, me dediqué a pensar en correr a mi ritmo, en rodar con control y en sentirme fuera de lugar. Y por cierto, el cabrón del colega me hizo un "salimos de tranquis" de libro: sonó el disparo de salida, pestañeé y la siguiente vez que le vi me estaba esperando en el parking.

lunes, 15 de febrero de 2016

Media Maratón Fuencarral El Pardo 2016 1:53:06

Me queda mucho trabajo por hacer. Pensaba que iba a estar mejor y ha sido un poco triste comprobar que estoy un par de escalones por debajo de donde pensaba que estaba.

La táctica fue la de bajar fuerte, morir en el falso llano, subir a paso de abuela, bajar a cuchillo y arrastrarme desde Montecarmelo hasta meta, la de siempre, y el resultado ha sido muy mediocre. Llegué desfondado y roto, desbordado por el esfuerzo y algo desencantado por cómo había transcurrido todo.

Tengo que mejorar la capacidad aeróbica, la fuerza, la resistencia, la elasticidad, el peso, y la mentalidad. Se que el día a día hará que siga mejorando, no tengo prisa por conseguirlo y tengo claro que mis objetivos tienen fecha de 2017, no me preocupa. Al fin y al cabo, ¿cuanta tierra necesita un hombre?

 


Érase una vez un campesino llamado Pahom, que había trabajado dura y honestamente para su familia, pero que no tenía tierras propias, así que siempre permanecía en la pobreza. "Ocupados como estamos desde la niñez trabajando la madre tierra -pensaba a menudo- los campesinos siempre debemos morir como vivimos, sin nada propio. Las cosas serían diferentes si tuviéramos nuestra propia tierra."
Ahora bien, cerca de la aldea de Pahom vivía una dama, una pequeña terrateniente, que poseía una finca de ciento cincuenta hectáreas. Un invierno se difundió la noticia de que esta dama iba a vender sus tierras. Pahom oyó que un vecino suyo compraría veinticinco hectáreas y que la dama había consentido en aceptar la mitad en efectivo y esperar un año por la otra mitad.
"Qué te parece -pensó Pahom- Esa tierra se vende, y yo no obtendré nada."
Así que decidió hablar con su esposa.
-Otras personas están comprando, y nosotros también debemos comprar unas diez hectáreas. La vida se vuelve imposible sin poseer tierras propias.
Se pusieron a pensar y calcularon cuánto podrían comprar. Tenían ahorrados cien rublos. Vendieron un potrillo y la mitad de sus abejas; contrataron a uno de sus hijos como peón y pidieron anticipos sobre la paga. Pidieron prestado el resto a un cuñado, y así juntaron la mitad del dinero de la compra. Después de eso, Pahom escogió una parcela de veinte hectáreas, donde había bosques, fue a ver a la dama e hizo la compra.
Así que ahora Pahom tenía su propia tierra. Pidió semilla prestada, y la sembró, y obtuvo una buena cosecha. Al cabo de un año había logrado saldar sus deudas con la dama y su cuñado. Así se convirtió en terrateniente, y talaba sus propios árboles, y alimentaba su ganado en sus propios pastos. Cuando salía a arar los campos, o a mirar sus mieses o sus prados, el corazón se le llenaba de alegría. La hierba que crecía allí y las flores que florecían allí le parecían diferentes de las de otras partes. Antes, cuando cruzaba esa tierra, le parecía igual a cualquier otra, pero ahora le parecía muy distinta.
Un día Pahom estaba sentado en su casa cuando un viajero se detuvo ante su casa. Pahom le preguntó de dónde venía, y el forastero respondió que venía de allende el Volga, donde había estado trabajando. Una palabra llevó a la otra, y el hombre comentó que había muchas tierras en venta por allá, y que muchos estaban viajando para comprarlas. Las tierras eran tan fértiles, aseguró, que el centeno era alto como un caballo, y tan tupido que cinco cortes de guadaña formaban una avilla. Comentó que un campesino había trabajado sólo con sus manos, y ahora tenía seis caballos y dos vacas.
El corazón de Pahom se colmó de anhelo.
"¿Por qué he de sufrir en este agujero -pensó- si se vive tan bien en otras partes? Venderé mi tierra y mi finca, y con el dinero comenzaré allá de nuevo y tendré todo nuevo".
Pahom vendió su tierra, su casa y su ganado, con buenas ganancias, y se mudó con su familia a su nueva propiedad. Todo lo que había dicho el campesino era cierto, y Pahom estaba en mucha mejor posición que antes. Compró muchas tierras arables y pasturas, y pudo tener las cabezas de ganado que deseaba.
Al principio, en el ajetreo de la mudanza y la construcción, Pahom se sentía complacido, pero cuando se habituó comenzó a pensar que tampoco aquí estaba satisfecho. Quería sembrar más trigo, pero no tenía tierras suficientes para ello, así que arrendó más tierras por tres años. Fueron buenas temporadas y hubo buenas cosechas, así que Pahom ahorró dinero. Podría haber seguido viviendo cómodamente, pero se cansó de arrendar tierras ajenas todos los años, y de sufrir privaciones para ahorrar el dinero.
"Si todas estas tierras fueran mías -pensó-, sería independiente y no sufriría estas incomodidades."
Un día un vendedor de bienes raíces que pasaba le comentó que acababa de regresar de la lejana tierra de los bashkirs, donde había comprado seiscientas hectáreas por sólo mil rublos.
-Sólo debes hacerte amigo de los jefes -dijo- Yo regalé como cien rublos en vestidos y alfombras, además de una caja de té, y di vino a quienes lo bebían, y obtuve la tierra por una bicoca.
"Vaya -pensó Pahom-, allá puedo tener diez veces más tierras de las que poseo. Debo probar suerte."
Pahom encomendó a su familia el cuidado de la finca y emprendió el viaje, llevando consigo a su criado. Pararon en una ciudad y compraron una caja de té, vino y otros regalos, como el vendedor les había aconsejado. Continuaron viaje hasta recorrer más de quinientos kilómetros, y el séptimo día llegaron a un lugar donde los bashkirs habían instalado sus tiendas.
En cuanto vieron a Pahom, salieron de las tiendas y se reunieron en torno al visitante. Le dieron té y kurniss, y sacrificaron una oveja y le dieron de comer. Pahom sacó presentes de su carromato y los distribuyó, y les dijo que venía en busca de tierras. Los bashkirs parecieron muy satisfechos y le dijeron que debía hablar con el jefe. Lo mandaron a buscar y le explicaron a qué había ido Pahom.
El jefe escuchó un rato, pidió silencio con un gesto y le dijo a Pahom:
-De acuerdo. Escoge la tierra que te plazca. Tenemos tierras en abundancia.
-¿Y cuál será el precio? -preguntó Pahom.
-Nuestro precio es siempre el mismo: mil rublos por día.
Pahom no comprendió.
-¿Un día? ¿Qué medida es ésa? ¿Cuántas hectáreas son?
-No sabemos calcularlo -dijo el jefe-. La vendemos por día. Todo lo que puedas recorrer a pie en un día es tuyo, y el precio es mil rublos por día.
Pahom quedó sorprendido.
-Pero en un día se puede recorrer una vasta extensión de tierra -dijo.
El jefe se echó a reír.
-¡Será toda tuya! Pero con una condición. Si no regresas el mismo día al lugar donde comenzaste, pierdes el dinero.
-¿Pero cómo debo señalar el camino que he seguido?
-Iremos a cualquier lugar que gustes, y nos quedaremos allí. Puedes comenzar desde ese sitio y emprender tu viaje, llevando una azada contigo. Donde lo consideres necesario, deja una marca. En cada giro, cava un pozo y apila la tierra; luego iremos con un arado de pozo en pozo. Puedes hacer el recorrido que desees, pero antes que se ponga el sol debes regresar al sitio de donde partiste. Toda la tierra que cubras será tuya.
Pahom estaba alborozado. Decidió comenzar por la mañana. Charlaron, bebieron más kurniss, comieron más oveja y bebieron más té, y así llegó la noche. Le dieron a Pahom una cama de edredón, y los bashkirs se dispersaron, prometiendo reunirse a la mañana siguiente al romper el alba y viajar al punto convenido antes del amanecer.
Pahom se quedó acostado, pero no pudo dormirse. No dejaba de pensar en su tierra.
"¡Qué gran extensión marcaré! -pensó-. Puedo andar fácilmente cincuenta kilómetros por día. Los días ahora son largos, y un recorrido de cincuenta kilómetros representará gran cantidad de tierra. Venderé las tierras más áridas, o las dejaré a los campesinos, pero yo escogeré la mejor y la trabajaré. Compraré dos yuntas de bueyes y contrataré dos peones más. Unas noventa hectáreas destinaré a la siembra y en el resto criaré ganado."
Por la puerta abierta vio que estaba rompiendo el alba.
-Es hora de despertarlos -se dijo-. Debemos ponernos en marcha.
Se levantó, despertó al criado (que dormía en el carromato), le ordenó uncir los caballos y fue a despertar a los bashkirs.
-Es hora de ir a la estepa para medir las tierras -dijo.
Los bashkirs se levantaron y se reunieron, y también acudió el jefe. Se pusieron a beber más kurniss, y ofrecieron a Pahom un poco de té, pero él no quería esperar.
-Si hemos de ir, vayamos de una vez. Ya es hora.
Los bashkirs se prepararon y todos se pusieron en marcha, algunos a caballo, otros en carros. Pahom iba en su carromato con el criado, y llevaba una azada. Cuando llegaron a la estepa, el cielo de la mañana estaba rojo. Subieron una loma y, apeándose de carros y caballos, se reunieron en un sitio. El jefe se acercó a Pahom y extendió el brazo hacia la planicie.
-Todo esto, hasta donde llega la mirada, es nuestro. Puedes tomar lo que gustes.
A Pahom le relucieron los ojos, pues era toda tierra virgen, chata como la palma de la mano y negra como semilla de amapola, y en las hondonadas crecían altos pastizales.
El jefe se quitó la gorra de piel de zorro, la apoyó en el suelo y dijo:
-Ésta será la marca. Empieza aquí y regresa aquí. Toda la tierra que rodees será tuya.
Pahom sacó el dinero y lo puso en la gorra. Luego se quitó el abrigo, quedándose con su chaquetón sin mangas. Se aflojó el cinturón y lo sujetó con fuerza bajo el vientre, se puso un costal de pan en el pecho del jubón y, atando una botella de agua al cinturón, se subió la caña de las botas, empuñó la azada y se dispuso a partir. Tardó un instante en decidir el rumbo. Todas las direcciones eran tentadoras.
-No importa -dijo al fin-. Iré hacia el sol naciente.
Se volvió hacia el este, se desperezó y aguardó a que el sol asomara sobre el horizonte.
"No debo perder tiempo -pensó-, pues es más fácil caminar mientras todavía está fresco."
Los rayos del sol no acababan de chispear sobre el horizonte cuando Pahom, azada al hombro, se internó en la estepa.
Pahom caminaba a paso moderado. Tras avanzar mil metros se detuvo, cavó un pozo y apiló terrones de hierba para hacerlo más visible. Luego continuó, y ahora que había vencido el entumecimiento apuró el paso. Al cabo de un rato cavó otro pozo.
Miró hacia atrás. La loma se veía claramente a la luz del sol, con la gente encima, y las relucientes llantas de las ruedas del carromato. Pahom calculó que había caminado cinco kilómetros. Estaba más cálido; se quitó el chaquetón, se lo echó al hombro y continuó la marcha. Ahora hacía más calor; miró el sol; era hora de pensar en el desayuno.
-He recorrido el primer tramo, pero hay cuatro en un día, y todavía es demasiado pronto para virar. Pero me quitaré las botas -se dijo.
Se sentó, se quitó las botas, se las metió en el cinturón y reanudó la marcha. Ahora caminaba con soltura.
"Seguiré otros cinco kilómetros -pensó-, y luego giraré a la izquierda. Este lugar es tan promisorio que sería una pena perderlo. Cuanto más avanzo, mejor parece la tierra."
Siguió derecho por un tiempo, y cuando miró en torno, la loma era apenas visible y las personas parecían hormigas, y apenas se veía un destello bajo el sol.
"Ah -pensó Pahom-, he avanzado bastante en esta dirección, es hora de girar. Además estoy sudando, y muy sediento."
Se detuvo, cavó un gran pozo y apiló hierba. Bebió un sorbo de agua y giró a la izquierda. Continuó la marcha, y la hierba era alta, y hacía mucho calor.
Pahom comenzó a cansarse. Miró el sol y vio que era mediodía.
"Bien -pensó-, debo descansar."
Se sentó, comió pan y bebió agua, pero no se acostó, temiendo quedarse dormido. Después de estar un rato sentado, siguió andando. Al principio caminaba sin dificultad, y sentía sueño, pero continuó, pensando: "Una hora de sufrimiento, una vida para disfrutarlo".
Avanzó un largo trecho en esa dirección, y ya iba a girar de nuevo a la izquierda cuando vio un fecundo valle. "Sería una pena excluir ese terreno -pensó-. El lino crecería bien aquí.". Así que rodeó el valle y cavó un pozo del otro lado antes de girar. Pahom miró hacia la loma. El aire estaba brumoso y trémulo con el calor, y a través de la bruma apenas se veía a la gente de la loma.
"¡Ah! -pensó Pahom-. Los lados son demasiado largos. Este debe ser más corto." Y siguió a lo largo del tercer lado, apurando el paso. Miró el sol. Estaba a mitad de camino del horizonte, y Pahom aún no había recorrido tres kilómetros del tercer lado del cuadrado. Aún estaba a quince kilómetros de su meta.
"No -pensó-, aunque mis tierras queden irregulares, ahora debo volver en línea recta. Podría alejarme demasiado, y ya tengo gran cantidad de tierra.".
Pahom cavó un pozo de prisa.
Echó a andar hacia la loma, pero con dificultad. Estaba agotado por el calor, tenía cortes y magulladuras en los pies descalzos, le flaqueaban las piernas. Ansiaba descansar, pero era imposible si deseaba llegar antes del poniente. El sol no espera a nadie, y se hundía cada vez más.
"Cielos -pensó-, si no hubiera cometido el error de querer demasiado. ¿Qué pasará si llego tarde?"
Miró hacia la loma y hacia el sol. Aún estaba lejos de su meta, y el sol se aproximaba al horizonte.
Pahom siguió caminando, con mucha dificultad, pero cada vez más rápido. Apuró el paso, pero todavía estaba lejos del lugar. Echó a correr, arrojó la chaqueta, las botas, la botella y la gorra, y conservó sólo la azada que usaba como bastón.
"Ay de mí. He deseado mucho, y lo eché todo a perder. Tengo que llegar antes de que se ponga el sol."
El temor le quitaba el aliento. Pahom siguió corriendo, y la camisa y los pantalones empapados se le pegaban a la piel, y tenía la boca reseca. Su pecho jadeaba como un fuelle, su corazón batía como un martillo, sus piernas cedían como si no le pertenecieran. Pahom estaba abrumado por el terror de morir de agotamiento.
Aunque temía la muerte, no podía detenerse. "Después que he corrido tanto, me considerarán un tonto si me detengo ahora", pensó. Y siguió corriendo, y al acercarse oyó que los bashkirs gritaban y aullaban, y esos gritos le inflamaron aún más el corazón. Juntó sus últimas fuerzas y siguió corriendo.
El hinchado y brumoso sol casi rozaba el horizonte, rojo como la sangre. Estaba muy bajo, pero Pahom estaba muy cerca de su meta. Podía ver a la gente de la loma, agitando los brazos para que se diera prisa. Veía la gorra de piel de zorro en el suelo, y el dinero, y al jefe sentado en el suelo, riendo a carcajadas.
"Hay tierras en abundancia -pensó-, ¿pero me dejará Dios vivir en ellas? ¡He perdido la vida, he perdido la vida! ¡Nunca llegaré a ese lugar!"
Pahom miró el sol, que ya desaparecía, ya era devorado. Con el resto de sus fuerzas apuró el paso, encorvando el cuerpo de tal modo que sus piernas apenas podían sostenerlo. Cuando llegó a la loma, de pronto oscureció. Miró el cielo. ¡El sol se había puesto! Pahom dio un alarido.
"Todo mi esfuerzo ha sido en vano", pensó, y ya iba a detenerse, pero oyó que los bashkirs aún gritaban, y recordó que aunque para él, desde abajo, parecía que el sol se había puesto, desde la loma aún podían verlo. Aspiró una buena bocanada de aire y corrió cuesta arriba. Allí aún había luz. Llegó a la cima y vio la gorra. Delante de ella el jefe se reía a carcajadas. Pahom soltó un grito. Se le aflojaron las piernas, cayó de bruces y tomó la gorra con las manos.
-¡Vaya, qué sujeto tan admirable! -exclamó el jefe-. ¡Ha ganado muchas tierras!
El criado de Pahom se acercó corriendo y trató de levantarlo, pero vio que le salía sangre de la boca. ¡Pahom estaba muerto!
Los pakshirs chasquearon la lengua para demostrar su piedad.
Su criado empuñó la azada y cavó una tumba para Pahom, y allí lo sepultó. Dos metros de la cabeza a los pies era todo lo que necesitaba.

jueves, 11 de febrero de 2016

Táctica para la Fuencarral El Pardo

Si estuviera entrenado, no estuviuera pasado de peso y plenamente capacitado, no tendría dura, iría a tope hasta la subida del cuartel, subiría aguantando el tipo lo más posible y volvería a darle duro hasta Montecarmelo, y una vez allí volver a aguantar el tipo hasta la pista de atletismo.

Pero como estoy fatal de todo, sin fuerza ni fondo y además, con cuatro o cinco kilos de más, la táctica será ir a tope hasta la subida del cuartel, subir aguantando el tipo lo más posible y volver a darle duro hasta Montecarmelo, y una vez allí volver a aguantar el tipo hasta la pista de atletismo.

Cada año hago ese mismo recorrido tres o cuatro veces, buscando a menudo los caminos de tierra interiores. Por el tipo de arena el campo no llega a encharcarse ni se hace pesado correr, aun con lluvia. Siempre se sufre subiendo y siempre se sufre bajando, no es una carrera en la que existan tramos en los que no suceda nada, siempre tienes que estar activo y tomando decisiones.

Subir sí, pero a cuánto. Bajar sí, pero a cuánto. Y el llano es falso llano,o sea subida. Recomiendo echar el resto en las bajadas. Bueno, mejor no recomiendo nada que lo que a mi me vale a otro le puede crujir por el eje. Si el día de la carrera dudas aquí tienes sobrads razones para hacerlo. ¿Estarás perparado para subir fuerte?. ¿picharás nada más acabar la bajada?. Es la Fuencarral-El Pardo, aquí es lo normal. Nadie sabe lo que va a pasar. El 1:40 aquí es 1:50, no busques marca, mira el campo, disfrútalo y al llegar al cuartel que sepas que a ambos lados por el interior hay cientos de caminos para  un buen día de tirada larga.

Lo mejor de esta carrera es que después de esta carrera las demás son fáciles.  

En las carreras ahora hay "de todo", el posturitas, el palo selfie y el del móvil en el brazo para hacerse fotos y el de la cámara. Mucho ego, mucha tontería y a parttir de la esquina del cuartel uno se da cuenta de que aquí se viene a correr o a correr y punto.

lunes, 1 de febrero de 2016

Vamos corriendo por Pamplona.

Finde, fotos, comer, correr, Pamplona, Novatillo y Alex.

Hay planes que salen bien y te alegras. Otros en cambio, tienes unas expectativas muy altas de lo que podría ser y resulta que salen tan exactamente clavados a lo que te has imaginado que te asombras, pues en este caso ha sido algo así.

Volamos desde  Madrid y aterrizamos en 40 minutos, sale el vuelo más barato que muchos maratones y dura menos que mi última marca en 10k.

Alquilo un coche por menos de lo que cuesta una San Silvestre y tras un paso rápido por el hotel ya estaba en modo turista, armado de una estupenda cámara y rodeado de bares que me llamaban incesantemente a que acabara con su reserva de pintxos. Y eso hice.

Era viernes a medio día y el mundo aún no acababa.

Mi idea era llegar cómodamente y conocer la ciudad, y así fue, con facilidad llegamos al centro y recorrimos Estafeta y llegamos al San Nicolás en la calle del mismo nombre que por 11,50€ nos pusieron cuatro tapas y dos vinos. Seguimos tapeando por la misma calle unos metros más adelante y lo mismo, precios asequibles y buenas tapas.

Por la noche lo mismo, pasando esta vez por el Gaucho recomendado por Alex.

Al día siguiente ruta interior. De Pamplona a Etxalar por la mañana, pasando por Ziga y comiendo en el La Basque en Etxalar. Por 25€ unos entrantes descomunales, una fuente de judías y una chuleta de ternera que no cabía en el plato. Con las calorías que me llevé se puede alimentar a diez maratonianos en una semana. Aquí el mundo ya se acabó para mí.

Por la tarde tocaba Roncesvalles y no pude ni cenar. El domingo paseito ligero y a casa, con la misma facilidad con la que vinimos.

Y entre todo esto, pude quedar con Alex y Novatillo para sacar 10k amenos y aderezados por la bajada del Portal de Francia. ¡Qué gran bajada ha perdido el Maratón de Pamplona, eligiendo la subida en su lugar!.

Hablamos de las cosas de las que hablan los corredores, carreras, achaques, chuliqueos, gente que corre y marcas. Disfruté del recorrido, charla runner 100% y gracias a las explicaciones del "Niño de las piedras" entendí Pamplona desde sus raices medievales hasta la actualidad a través de sus sucesivos ensanches, y averigué cómo un pamplonica sin coche elige a Kioto, cosas del protocolo.

Son gente excelente.

Fui a perderme por sitios nuevos, a disfrutar de los pueblos y paisajes, a traer buenos recuerdos y lo conseguí.

Dejo unas fotos, desordenadas, tanto como mis intenciones en este viaje










lunes, 25 de enero de 2016

19,6k no es tirada larga

Kilómetro
hora
cambio
Ritmo promedio
1
4:51
--
4'51"/km
2
9:59
+ 0:17 (-6%)
5'08"/km
3
14:58
- 0:09 (2%)
4'59"/km
4
19:57
+ 0:00 (0%)
4'59"/km
5
24:57
+ 0:01 (-1%)
5'00"/km
6
30:17
+ 0:20 (-7%)
5'20"/km
7
35:16
- 0:21 (6%)
4'59"/km
8
40:23
+ 0:08 (-3%)
5'07"/km
9
45:44
+ 0:14 (-5%)
5'21"/km
10
51:27
+ 0:22 (-7%)
5'43"/km
11
57:43
+ 0:33 (-10%)
6'16"/km
12
1:03:55
- 0:04 (1%)
6'12"/km
13
1:09:41
- 0:26 (6%)
5'46"/km
14
1:16:09
+ 0:42 (-13%)
6'28"/km
15
1:23:27
+ 0:50 (-13%)
7'18"/km
16
1:28:11
- 2:34 (35%)
4'44"/km
17
1:32:32
- 0:23 (8%)
4'21"/km
18
1:40:25
+ 3:32 (-82%)
7'53"/km
19
1:46:54
- 1:24 (17%)
6'29"/km

Fueron 19.6k, y si no pasa de 20k no es tirada larga, pero tratándose del recorrido de la Fuencarral - El Pardo creo que algo puedo contar.

Bajé algo más rápido que el ritmo de rodaje habitual pero sin ir a fondo, llaneé en ritmo natural y subí como buenamente pude para volver a bajar a ritmo salvaje (llegué a ver un 4:09 en el GPS), siendo la subida final el acostumbrado paseo de almas en pena. Esta táctica es la que siempre he llevado en esta carrera y lo hagas como lo hagas siempre termino exhausto.

Me gustó subir sin parar desde el cuartel hasta el final y lo de ver amanecer entre las brumas matinales y los campos helados. No me gustó rodar tan lento, normalmente admito mi nueva condición, pero reconozco que mi cabeza sigue pensando en otros ritmos por según qué sitios y este desde luego es uno de ellos. 

Al menos logré meter algunos kilómetros debajo de los 5 y me dan una pista de lo puedo hacer el día de la carrera. Después de las malas sensaciones de la MM de Villaverde, creo que estoy en condiciones de volver a correr dentro de unas cifras más cercanas a mis ritmos reales. 

Vengo de hacer 2.15, si hago 1.50 sería estupendo, pero mi cabeza persigue el 1.45.