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RRMM 2015 |
He llegado al gris jugando a elegir entre el blanco o el negro, con sus tonos, de más oscuro y profundo al más claro cercano al blanco.
Una cosa o la otra, si o no, tener o no tener, ser o no ser, crudo o cocido, al final es todo un correr o no correr.
De tanto mal correr o del poco mejorar me quedé sentado sobre un sofá gigante y gris, cómodo, sencillo y elegante, no es una cosa ni la otra. Lo que es, lo es a más no poder, ¿cómo decirlo de otra manera?, pues podría decirlo pero no es tanto una cosa como la otra, si, definitivamente es gris. Todo es gris y ¡ojo¡ no en el mal sentido, bueno, tampoco en el bueno... es que es una cosa a medio camino, es que es gris.
Gris, por Graf Von Faber Castell, en Stone Grey. Es un gris elegante, amable, discreto, tan sencillo que es espectacular, transgresor y lleno de matices. Es un si pero no, un gris hecho de gris y a su vez procedente de la mezcla de grises.
Es el "se me olvidó que te olvidé" de Bebo Valdés y El Cigala, es un maratón que no correré o tal vez uno que sí correré, un buen día o tal vez uno no tan bueno, un gran año o no necesariamente tanto. Hasta el mejor año de tu vida tuvo malos momentos, y en el peor de los atarcederes hubo algo bello.
Y todo porque no soy el mismo que empieza con la mayúscula que el que pone el punto y final, no te agarres tanto que no sabrás cuando pasó la curva.
Y esta mañana gris, me salió una carrera gris, con molestias gris y felicidad gris. Pero gris en el buen sentido, muy gris como solo el gris sabe serlo.