Mañana saldré a correr, antes de que salga el Sol, antes de que el verano desaparezca, antes de que Jesús abra su bar, antes del "antes y después".
Si duele pues ha dolido, y el maratoniano sin distancia será marinero en tierra, que no digo que esté mal, pues ya voy con absoluta serenidad al fatal desenlace, que habrá que ir cerrando las ventanas, digo yo. Si luego quedo para vestir santos, pues los vestiré, me compraré ropita fashion para correr, brazalete para el ipod, palo selfie, recortaré en las carreras, pondré en el blog fotos mías sonriente y .... ¡qué cojones!, a quién quiero engañar, se que no será sí, se que volveré a intentarlo, que pararé pensando en recuperar y sanar, y volveré a salir a intentarlo, deseando bajar la marca en medio maratón y en correr un maratón tras otro el resto de mi vida, así hasta el final de los tiempos.
Tengo un amigo que se ha puesto agua de Lourdes en los aquiles, pero vamos, que yo no eh?.
viernes, 18 de septiembre de 2015
martes, 25 de agosto de 2015
Correr es tiempo y espacio.
Poco a poco me voy. Me estoy yendo. Puede que ya me haya ido.
Solía hablar en presente y en futuro de entrenar, competir y correr, pero se me están acabando los tiempos verbales.
Me lo voy avisando, para no sorprenderme por si algún día tengo que cerrar este blog, guardar las zapas y dejar que la batería del GPS se agote para siempre. Que no tenga que decir que no me lo esperaba de mí mismo, por eso lo escribo, que para eso esto es blog.
Espacio partido de tiempo. Velocidad. Espacios recorridos solo o con amigos, partido de tiempos, propios y ajenos.
Ese tramo que llega a la casa de campo, junto al río. El día ese que rodaba con naturalidad con mi compañero a menos de cuatro y decidimos levantar el pie para reservarnos para el maratón. Esos pasos por el kilómetro 30 (joder cómo me gustaba eso). Las risas con los del club y el girar el arbolito que marcaba la vuelta a la pista a cuchillo. Los 100-200-300 entrenados con Ángel. El salir de casa cada mañana ver las montañas y pensar "hasta el infinito y volver". La muerte en los pulmones en las millas de El Escorial. Cruzar Madrid en la tirada larga. Calentar con Gatlin. Preguntar un día de tirada larga por dónde vamos y responder que por donde quieras, que tenemos tiempo de sobra.
Correr es tiempo y espacio. Y el mío ya pasó, está pasando, o pasará.
Solía hablar en presente y en futuro de entrenar, competir y correr, pero se me están acabando los tiempos verbales.
Me lo voy avisando, para no sorprenderme por si algún día tengo que cerrar este blog, guardar las zapas y dejar que la batería del GPS se agote para siempre. Que no tenga que decir que no me lo esperaba de mí mismo, por eso lo escribo, que para eso esto es blog.
Espacio partido de tiempo. Velocidad. Espacios recorridos solo o con amigos, partido de tiempos, propios y ajenos.
Ese tramo que llega a la casa de campo, junto al río. El día ese que rodaba con naturalidad con mi compañero a menos de cuatro y decidimos levantar el pie para reservarnos para el maratón. Esos pasos por el kilómetro 30 (joder cómo me gustaba eso). Las risas con los del club y el girar el arbolito que marcaba la vuelta a la pista a cuchillo. Los 100-200-300 entrenados con Ángel. El salir de casa cada mañana ver las montañas y pensar "hasta el infinito y volver". La muerte en los pulmones en las millas de El Escorial. Cruzar Madrid en la tirada larga. Calentar con Gatlin. Preguntar un día de tirada larga por dónde vamos y responder que por donde quieras, que tenemos tiempo de sobra.
Correr es tiempo y espacio. Y el mío ya pasó, está pasando, o pasará.
- Presente, el presente se emplea sobre todo para acciones habituales que se dan en el presente (las acciones no necesariamente habituales usan formas perifrásticas: estoy entrenando un maratón, está haciendo series, ...). Las formas regulares de primera persona para la tres conjugaciones del español son: compito, entreno, corro, ...
- Pretérito perfecto compuesto o antepresente. Se usa para las acciones que no hace demasiado tiempo que han ocurrido. El verbo auxiliar, haber, está en presente: he corrido, he entrenado, he competido, ....
- Pretérito imperfecto o copretérito. Termina en: -ía / -aba: entrenaba, competía, corría, ...
- Pretérito pluscuamperfecto o antecopretérito. Se forma con el verbo auxiliar haber, en pretérito imperfecto: había entrenado, había competido, había corrido, ...
- Pretérito perfecto simple o pretérito. También llamado pretérito indefinido: competí, entrené, corrí,...
- Pretérito anterior o antepretérito. El verbo auxiliar haber está en pretérito perfecto simple: hube entrenado, hube competido, hube corrido, .... Este tiempo está cayendo en desuso y en la actualidad es poco usado, frecuentemente aparece sustituido por algún otro tiempo más o menos equivalente en el contexto.
- Futuro simple o futuro imperfecto. Sólo hay una forma simple: competiré, entrenaré, correré.
- Futuro perfecto o antefuturo. El tiempo compuesto se forma con el auxiliar en futuro simple: habré competido, habré corrido, habré entrenado,...
- Condicional simple o pospretérito. Sólo hay una forma simple y termina en –ría: competiría, entrenaría, correría, ... Antiguamente el condicional se consideraba un modo verbal distinto, sin embargo actualmente se suele agrupar con el modo indicativo.
- Condicional perfecto o antepospretérito. El tiempo compuesto se forma con el auxiliar en condicional simple: habría competido, habría corrido, habría entrenado, ...
viernes, 10 de julio de 2015
La esquina y el maratoniano que lo es en lo pequeño, lo será en lo mayor.
Porque me lo debo, porque es lo que tiene que ser, salir de casa, completar el rodaje y no parar hasta doblar la esquina y avanzar esos últimos y escasos metros que restan para llegar al portal de casa.
Alfaomegajeando por la vida subido a unas zapas camuflado con ropa de corredor.
Nótese el neologismo para la ocasión.
Pude dejarlo antes de girar, siempre me lo planteo, una vez tras otra, cuando llego a ese lugar se me aflojan las piernas instintivamente y mi cuerpo parece decidir que ya ha llegado y que toca pararse.
Pues no. No toca. Troto a seis o incluso siete, y aún así voto a bríos, y tan solo cinco segundo después finiquito.
Yo soy el que corría, que seguro debe tener una traducción al navajo originario digna de decir, y recuerdo que las cosas se empiezan y se acaban, y que entrados en faena, debo decir que se deben acabar mejor que se empiezan, puesto que al final de todo -absolutamente todo- es maratón, lo grande y lo pequeño.
Que el maratoniano que lo es en lo pequeño, lo será en lo mayor.
Hace meses que no paso mis entrenamientos al portátil, hace tiempo que dejó de interesarme mi declive. Corro por mera subsistencia, que en este sentido viene a ser "insistencia en el sub algo", lo que sea, si voy a siete me alegro de bajar a seis, si voy a seis me alegro de bajar a cinco, si voy a cinco lo rimo.
Porfío, no desespero, pincha el talón en toda su extensión, unas veces aquí y otras allá. Paro dos o tres días y hago otro rodaje. Me pico con los señores que pasean, los pájaros se posan y no levantan el vuelo hasta que me ven muy, muy, muy cerca, pero ahí seguimos, haciendo cosas importantes en silencio. Lo llamaré "hemorro-running", que es otro neologismo.
lunes, 22 de junio de 2015
En Las Vegas jugando al mus con pito, cuatro, seis y siete.
Sin la rutina de entrenamientos, sin participar en carreras y sin hacer una tirada larga en condiciones, ya casi no hay motivos para escribir en el blog.
Un blog de Maratón habla de correr aunque este desde hace tiempo habla más de no correr y de anhelar correr.
Sigo encendido y entusiasmado con preparar el Maratón de Castellón, pero la probabilidad de que pueda siquiera empezarlo ahora está en un 5 sobre 100, siendo generosos. El Maratón deforma la voluntad y aquí estoy aferrado a una improbabilidad, preparando lo que casi seguro no podré ni empezar, pero me resulta imposible dejarlo.
Con estos mimbres si escribeira más a menudo sería deprimente, tanto para mí mismo como para el lector, por eso lo hago cada vez menos. Puede que me arrepienta nada más publicar esto, pero no quería dejar pasar tanto tiempo.
Me suena feo lo que escribo, y la batalla que tengo planteada con mis aquiles y el Maratón es dificil de explicar. En lineas generales, antes atacaba la distancia desde la grandielocuencia de los esforzados entrenamientos y ahora desde la pequeñez, la deformidad y la ridiculez. Es otro camino, más alejado del deporte desde su punto de vista meramente físico.
Estoy en Las Vegas, jugando al mus con pito, cuatro, seis y siete.Así, una partida tras otra, condenado a la mala mano permanente.
¿Que si voy a ganar?. No, imposible, pero esto no va de ganar, va de saber perder.
miércoles, 3 de junio de 2015
Camino a Maratón
Pasan los días y el objetivo está aún lejos e inaccesible. No me pidas que te explique cómo lo haré, porque no lo sé, pero yo sigo yendo, y el llegar es el premio para los de tanto ir y nunca parar.
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