
Martes a las 8 de la mañana, día cubierto de nubes, pero no llueve y tampoco hace frio.
Esa mañana era el gran día, el de las primeras tiradas largas serias de la temporada pero yo no me encontraba bien.
48 h antes:
Salgo el domingo temprano para trotar un poco, 8 km bajo una humedad tremenda que empapaba sin llover, era yo mismo quien me llovía al correr. Buenas sensaciones y rapidito a casa que el martes tenía por delante un buen trecho.
24h antes, entre las 14.00pm y las 16.00pm:
Mi padre nos invita a comer y había preparado fabada y cocido, ¡casi ná¡. Puso dos perolos tremendos encima de la mesa y nos daba a elegir plato, qué vértigo, sabía que de ahí no salía sin repetir, qué presión: elegí fabada y si repetía de fabada sabía que me tendría que ir de allí sin tocar el cocido, que presión, el vértigo de la elección, ahora sé que sentía Obama. Y por supuesto vino, ¡que importante es la hidratación¡. (Rioja).
Al final doble de fabada, helado, higos secos, dátiles y turrón, la primera "tirada larga" navideña.
24 horas antes, entre las 22.00pm y las 02:00am:
Un verdadero campeón después de esa panzada no se queda en casa, y demostré todo lo que llevo dentro. A cenar con los amigos a la Cava Baja. Y entre pecho y espalada un enorme churrasco, y al mío propio le añadí el que mi mujer no se pudo comer, y de postre arroz con leche, eso, terminando fuerte como los keniatas. Evidentemente cuidando la hidratación .(Ribera).
Martes, 08.00 am:
Km 1 a 10: Dirección al El Pardo, y en los primeros kilómetros noto como se evidencia el efecto de repetir fabada, de cenar como un bestia y el de dormir solo 6 horas. Es como una mochila que se lleva en el pecho, pero pienso que por el camino esa sensación irá disminuyendo. ¡Una leche¡.
Km 10 a 20: En lugar de Valdelatas elegimos bajar a El Pardo, siguiendo el vallado. Mi cuerpo no dejaba de emitir ruidos y nada más empezar la parte de monte tuve que hacer una parada técnica, que mejoró mi estado en parte. El monte de El Pardo es una maravilla y enseguida descubrimos una zona de manto rojo formado por las ramas de los pinos y sobre ella tres tonos de verde, de colores muy especiales, que sobre el fondo rojizo daba la impresión de paisaje fantástico. El cachondo de mi amigo en ese momento idílico me dice que "por ahí nos salió el jabalí". A tomar por saco el momento espiritual. Bueno, seguimos subiendo y bajando monte, en un auténtico recorrido cross y llegamos por fín al río.
Km 20 a 30: Seguimos la margen del río, pasamos El Pardo y al llegar a la carretera de la Coruña volvemos por la parte interior, con contínuos toboganes. Ya iba flojo de verdad, notaba que no estaba preparado para esa paliza y sobre todo después del exceso del lunes. Llegamos a una fuente y cojo un poco de aire, me siento mejor pero muy cansado y la subida se me hace un mundo, tanto que cuando la pendiente se hace muy pronunciada tengo que andar. No pasa nada, lo hago con dignidad.
Km 30 a 40: Llaneo bien, las cuestas fatal, ya estoy en los páramos cercanos a Montecarmelo, deseo ver las casas y al fin se ven, a lo lejos, aún muy lejos. Me duele la rodilla derecha y en la zona de unión de cadera con la pierna, no sé que es pero duele, pero son dolores conocidos, de otro Maratón. Atravieso Montecarmelo como un autómata, llego a casa, tres horas cincuenta y cinco minutos, y 39.400 metros por mi podómetro, aunque mi amigo con GPS me felicita por 41km largos. Da igual la distancia, he tenido el mundo en mis manos durante casi cuatro horas, llego a casa, he corrido, todo lo que podía correr, es una aventura de un martes por la mañana, otro día pensaré en lo que he hecho y lo que supone, me he hecho un maratón sin querer.
Uy, perdón, ha sido sin querer.



