martes, 17 de septiembre de 2019

El fondo mas oscuro y lejano de la forma física no es un mal sitio.


El fondo mas oscuro y lejano de la forma física siempre lo asimilamos a un lugar triste pero contrariamente a lo que se oye decir a muchos maratonianos, tengo que afirmar que no es un mal sitio. De hecho, es de los mejores sitios. Tiene vino blanco fresco, pan con ali oli, helados, paellas y calderetas, desayunos interminables y tablas de quesos tan excesivas como un vagón del metro de Tokyo.

He estado ahí durante varios meses y estoy empezando a salir. Es duro dejar el Verdejo cuando casi acabas de descubrirlo, y no se qué podría decir del queso ahumado, mi nueva debilidad. Pero ciertamente estoy haciendo avances.

Salgo a correr con dificultad, poniendo cuidado en evitar la sobrecarga de rodillas, que es el mal que nos castiga a los gordos.

Tengo maratones en mente, uno de hecho está tan cercano en fechas que me entra la risa solo de pensarlo, menos mal que los cientos de kilómetros que llevo en el cuerpo han desecho mi cerebro.

Ya no pienso, tan solo me apunto a maratones.


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